Las pruebas broncodilatadoras.

La prueba broncodilatadora, mediante espirometría forzada, tiene como objetivo demostrar la reversibilidad de la obstrucción al flujo aéreo, siendo muy útil para el diagnóstico y para la monitorización evolutiva de la enfermedad. Consiste en administrar salbutamol (400 mcg) tras la prueba basal  y, a los 15-20 minutos, realizar nueva espirometría forzada. Se considera la prueba como positiva cuando el FEV1 aumenta un 9% respecto al valor teórico o un 12% respecto al valor basal.

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